Mujeres en la piratería. Parte 2.

A pesar de que en comparación con los hombres su número fue realmente reducido, han llegado hasta nuestros días algunos ejemplos de mujeres que dedicadas a este tipo de vida llegaron a tener su espacio en la Historia. Con esta entrada queremos hacer un somero repaso a las acciones que les permitieron alcanzar la fama suficiente como para ser recordadas.

Existen casos como Ching Shih, que según determinadas fuentes logró reunir en el momento álgido de su carrera (inicios del s. XIX) una flota de alrededor de 2.000 barcos dedicados exclusivamente a la piratería. Independientemente de las cifras de esta flota, ya que a veces este número llega a reducirse hasta los 1.400 navíos, es considerada por lo tanto como una de las piratas con mayor éxito. El gobierno chino le otorgó el perdón por sus crímenes y este modo Ching Shih lograría finalizar cómodamente y en paz sus días, proeza nada desdeñable ya que la inmensa mayoría de los que decidían dedicar sus vidas al asaltos de navíos morían de forma violenta.

Ching Shih

Otras como Grace O’Miley, correrían una suerte similar, ya que fue gracias a su capacidad de mando que pudo ponerse al frente de una pequeña flota de piratas que acosaban los barcos cercanos a las costas irlandesas. Por diversos avatares del destino sus pasos serían similares a los de Ching Shih ya que también lograría el perdón real y morir administrando sus tierras y propiedades en su dominio de Rockfleet.

Aunque ambos casos dan para extenderse mucho más, vemos necesario centrar nuestros esfuerzos al ámbito atlántico por lo que hemos encontrado en las figuras de Anne Bonny y Mary Read, dos buenos ejemplos sobre la mujer en tal contexto.

Anne Bonny fue hija de un abogado de Cork el cual habia emigrado a Carolina. Parecer ser que el temperamento durante su juventud fue bastante violento, ya que se involucró a menudo con las actividades e individuos que conformaban los bajos fondos. Las numerosas reyertas durante su tiempo en tal ambiente le proporcionaron un buen conocimiento de las actividades delictivas y llevaría a su vez a que conociera a un marino dedicado a la piratería. Con la intención de no separarse de él decidió enrolarse en su mismo barco disfrazada de hombre.

Anne-Bonny-yellow

Parece ser que su estratagema fue satisfactoria ya que consiguió mantenerse entre la tripulación y lograr algunas presas durante su estancia, pero el idilio con tal marino terminaría cuando conoció a Jack “Calico” Rackham. Rackham capitaneaba un navío dedicado al pirateo y al asalto de poblaciones costeras, y quedó prendado de los encantos de Anne. Pocos meses después, Bonny debía ser dejada en puerto ya que se encontraba en un alto estado de embarazo, momento que Rackam aprovecharía para seguir con su rutina de pirateo. Es durante tales días cuando Mary Read se uniría a la tripulación de Rackham, y aprovechando la distancia existente entre Jack y Anne, aprovecharía para convertirse en la querida del capitán.

Read nacería en Londres a finales del s XVII y ante las oportunidades que brindaba la vida en el mar decidiría enrolarse disfrazada de hombre en una nave holandesa con destino a las Indias occidentales. La vida de pirata  rápidamente atrajo su atención y valiéndose de su disfraz conseguiría, tras algunos desencuentros con las autoridades inglesas, enrolarse bajo las órdenes de Rackham.

Mary Read

La relación entre el capitán y Read, experimentaría un fuerte revés ya que en la recalada en Carolina Bonny volvería a formar parte de la tripulación, con la intención de retomar su relación con Jack. Ante la situación que se encontró, pudo llegar a creer en un primer momento que Rackham había cambiado sus preferencias sexuales durante su ausencia, pero descubierta la verdadera naturaleza de Read. Aunque en un inicio la tensión entre ambas mujeres desembocara en los puños, finalmente se aceptaría la convivencia entre los tres. Esto no quedaría en secreto por la tripulación, lo que provocaría que varios de la misma decidieran ganarse el afecto de las mujeres para su disfrute personal y que la desidia se fuera apoderando de la nave. Rackham incumpliría cada vez más sus labores de capitán, interesado más en contentar a ambas mujeres que a dedicarse a la búsqueda de presas, esto llegaría a su fin cuando el barco fue atacado por cazadores de piratas. Según los testimonios de la época la tripulación de Rackham, incapaz de combatir y mantener las líneas debido a la ingesta de alcohol perdió rápidamente el espíritu de lucha y acabó capitulando. Únicamente Read y Bonny se batieron ferozmente ridiculizando al resto de sus compañeros al ser las únicas dispuestas a vender cara su libertad.

Read y Bonny final

Una vez reducidas tuvieron que mostrar al tribunal de Spanish Town (Jamaica) su verdadera naturaleza, lo cual causó un gran revuelo entre sus habitantes. De todas formas el tribunal mantuvo la horca como castigo por sus actos, ante esta amenaza ambas alegarían estar embarazadas, consiguiendo así aplazar la sentencia. Read, aunque no esperaba ningún hijo, murió poco después a causa de unas fiebres, mientras que Bonny consiguió escapar de algún modo aunque no se sabe a ciencia cierta qué factores influyeron en su puesta en libertad, finalizando de este modo todo rastro de información acerca de ella.

Con toda esta información finalizamos la serie de entradas dedicadas a las mujeres dentro del mundo de la piratería, esperamos que os hayan sido de ayuda y hayan arrojado algo de luz sobre este tema. Como siempre queremos agradecer el apoyo que vosotros los lectores, nos dais desde las redes sociales y por nuestra parte seguiremos investigando acerca del mundo de la piratería para enseñaros aquellos aspectos que más interés nos suscitan.


Fuentes:

GONZÁLEZ DÍAZ, Falia. Mare Clausum, Mare Liberum. Piratería en la América española. Madrid : Subdirección General de los Archivos Estatales, 2009.

JARMY CHAPA, Martha. Un eslabón perdido en la historia: piratería en el Caribe, siglos XVI y XVII. México: universidad Nacional Autónoma de México, Colección Nuestra América, 1983.

JUAREZ MORENO, J. Corsarios y piratas en Veracruz y Campeche. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1972.

PAINE, L. The sea and civilization. A maritime history of the world. 2013. AA Knopf, Random House, 2013.

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Mujeres en la piratería. Parte 1.

Para esta ocasión pretendo ahondar en la figura de la mujer dentro de la piratería, por lo tanto, realizaré una serie de dos entradas exponiendo tanto a aquellas que lograron tener un mayor peso histórico como las que junto a tantos otros individuos conformaron la piratería tal y como la conocemos.

Centrándonos en aquellas mujeres anónimas que decidieron orientar sus pasos en esta dirección, debe recalcarse que la  información que nos ha llegado acerca de ellas es bastante escaso, ya que los casos escritos comienzan a ser más frecuentes durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

En situaciones como los carnavales y otras fiestas de tal índole era común que se diera un cambio en el vestuario, las mujeres que durante estos momentos llevaban prendas de hombre observaron que el trato hacia ellas, aun dentro del ambiente festivo cambiaba dándoles una mayor libertad de acción. Es por ello que en ocasiones como motines, asaltos o huidas las mujeres decidieran cambiar su vestimenta para aprovechar estas ventajas.

Esta clase de cambios trastocaban completamente los roles sociales de estas épocas, por lo que tal decisión se solía hacer en secreto y en un único paso. Esto era utilizado como una medida drástica, y si eran descubiertas exponían causas de gran calado o que les movía el patriotismo (en caso de que ingresaran en el ejército).

Situándonos en el mundo de la piratería, las pocas mujeres que decidieron valerse de este engaño defendían sus actos como un paso para la búsqueda de nuevas metas sociales o laborales. La aceptación de estos hechos solía ser mayor en épocas de crisis, hambruna o guerra; en casos en que la mujer se viera forzada a la indigencia una de las pocas opciones que tenía para mantenerse era la prostitución, lo cual era motivo suficiente como para probar suerte en una embarcación pirata.

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La transformación en hombre mediante el uso de la vestimenta a pesar de poner en peligro la vida de la mujer que las usara, le permitía realizar acciones impensables si hubiera mantenido su apariencia anterior. A pesar de todo ello la opinión que finalmente se tenía de estas mujeres dependía de su actitud y habilidades, en caso de que sus capacidades marineras y de combate fueran lo suficientemente buenas podía llevar a la aceptación plena dentro del barco.

De todas formas debe comprenderse que no siempre esto sería así, tal y como expusimos en nuestra entrada anterior Sexualidad en la piratería, la tensión sexual en largos viajes podía ser realmente alta. Es por ello que la probabilidad de que una mujer pirata pudiera sufrir el acoso e incluso se viera forzada por alguno de los tripulantes, era bastante alta. Ante esta situación tal mujer debía contar con el suficiente apoyo por parte tanto de los tripulantes comunes como de los individuos al mando de la nave.  A pesar de todo esto, el riesgo ante una posible violación estaría siempre presente, pudiendo hacer muy difícil la estancia en el barco a las mujeres.

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No debemos limitarnos a pensar que las mujeres únicamente se unieron a piratas bajo el amparo de las ropas de hombre; tampoco es muy aventurado decir que a lo largo de los siglos varias de ellas decidieran dedicar sus días a la piratería sin necesidad de disfrazarse, movidas por el ansia de riquezas. Los piratas, considerados como parias sociales, rompieron en numerosas ocasiones las reglas y convenciones establecidas en el resto de zonas civilizadas por lo que, aunque les siguiera chocando, y muchos se opondrían rotundamente a ello, posiblemente tendrían una mayor apertura de miras y podrían aceptar de mayor grado la inclusión de mujeres en sus embarcaciones.

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Con esta entrada no queremos presentar a los piratas como los adalides de la igualdad de sexos ni nada similar, la mentalidad de la época se mantendría entre los piratas por muy alejados que se sintieran de la civilización y de las normas establecidas, por lo que se seguiría viendo a la mujer como una persona de segunda categoría destinada a acatar las órdenes de los varones. Por lo tanto debe comprenderse que los casos en que una mujer navegase acompañada de esta clase de marinos serían extraños, puede que en ocasiones casi anecdóticos, pero no por ello inexistentes.

Esperamos que con la lectura de esta entrada la idea acerca de las mujeres piratas sea un  poco más nítida. Muchas gracias por vuestro apoyo y os recordamos que seguiremos ofreciendo información, tanto en este blog como en Facebook y Twitter, acerca de la piratería y el mundo que la rodea.


Fuentes:

ABELLA, Rafael. Los halcones del mar. Martínez Roca, Barcelona, 1998.

ARAVISINI-GEBERT, LlZABETH. Las aventuras de Anne Bonny y Mary Read: el travestismo y la historia de la piratería femenina en el Caribe. GUTIÉRREZ DE VELASCO, Luzelena. Género y cultura en América latina. Arte, historia y estudios de género. [En línea]. México: El Colegio de México, Centro de Estudios Sociológicos, Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, Unesco, 2003, 396 p. [Fecha de consulta 26-05-2015]. Disponible en:http://faculty.vassar.edu/liparavi/article/AventurasdeAnneBonny.pdf

FABER-KAISER, Michael. Historia de la navegación. Barcelona: Planeta, 1976. ISBN: 84-320-2640-9

GONZÁLEZ DÍAZ, Falia. Mare Clausum, Mare Liberum. Piratería en la América española. Madrid : Subdirección General de los Archivos Estatales, 2009.

JARMY CHAPA, Martha. Un eslabón perdido en la historia: piratería en el Caribe, siglos XVI y XVII. México: universidad Nacional Autónoma de México, Colección Nuestra América, 1983.

MOTA, Francisco. Piratas en el Caribe. La Habana: Casa de las Américas, 1984, 430 p.

ROBERTSON, Stuart. La vida de los piratas. Barcelona: Editorial Crítica, 2008, 271 p. ISBN:978-84-9892-059-8