Mujeres en la piratería. Parte 1.

Para esta ocasión pretendo ahondar en la figura de la mujer dentro de la piratería, por lo tanto, realizaré una serie de dos entradas exponiendo tanto a aquellas que lograron tener un mayor peso histórico como las que junto a tantos otros individuos conformaron la piratería tal y como la conocemos.

Centrándonos en aquellas mujeres anónimas que decidieron orientar sus pasos en esta dirección, debe recalcarse que la  información que nos ha llegado acerca de ellas es bastante escaso, ya que los casos escritos comienzan a ser más frecuentes durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

En situaciones como los carnavales y otras fiestas de tal índole era común que se diera un cambio en el vestuario, las mujeres que durante estos momentos llevaban prendas de hombre observaron que el trato hacia ellas, aun dentro del ambiente festivo cambiaba dándoles una mayor libertad de acción. Es por ello que en ocasiones como motines, asaltos o huidas las mujeres decidieran cambiar su vestimenta para aprovechar estas ventajas.

Esta clase de cambios trastocaban completamente los roles sociales de estas épocas, por lo que tal decisión se solía hacer en secreto y en un único paso. Esto era utilizado como una medida drástica, y si eran descubiertas exponían causas de gran calado o que les movía el patriotismo (en caso de que ingresaran en el ejército).

Situándonos en el mundo de la piratería, las pocas mujeres que decidieron valerse de este engaño defendían sus actos como un paso para la búsqueda de nuevas metas sociales o laborales. La aceptación de estos hechos solía ser mayor en épocas de crisis, hambruna o guerra; en casos en que la mujer se viera forzada a la indigencia una de las pocas opciones que tenía para mantenerse era la prostitución, lo cual era motivo suficiente como para probar suerte en una embarcación pirata.

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La transformación en hombre mediante el uso de la vestimenta a pesar de poner en peligro la vida de la mujer que las usara, le permitía realizar acciones impensables si hubiera mantenido su apariencia anterior. A pesar de todo ello la opinión que finalmente se tenía de estas mujeres dependía de su actitud y habilidades, en caso de que sus capacidades marineras y de combate fueran lo suficientemente buenas podía llevar a la aceptación plena dentro del barco.

De todas formas debe comprenderse que no siempre esto sería así, tal y como expusimos en nuestra entrada anterior Sexualidad en la piratería, la tensión sexual en largos viajes podía ser realmente alta. Es por ello que la probabilidad de que una mujer pirata pudiera sufrir el acoso e incluso se viera forzada por alguno de los tripulantes, era bastante alta. Ante esta situación tal mujer debía contar con el suficiente apoyo por parte tanto de los tripulantes comunes como de los individuos al mando de la nave.  A pesar de todo esto, el riesgo ante una posible violación estaría siempre presente, pudiendo hacer muy difícil la estancia en el barco a las mujeres.

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No debemos limitarnos a pensar que las mujeres únicamente se unieron a piratas bajo el amparo de las ropas de hombre; tampoco es muy aventurado decir que a lo largo de los siglos varias de ellas decidieran dedicar sus días a la piratería sin necesidad de disfrazarse, movidas por el ansia de riquezas. Los piratas, considerados como parias sociales, rompieron en numerosas ocasiones las reglas y convenciones establecidas en el resto de zonas civilizadas por lo que, aunque les siguiera chocando, y muchos se opondrían rotundamente a ello, posiblemente tendrían una mayor apertura de miras y podrían aceptar de mayor grado la inclusión de mujeres en sus embarcaciones.

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Con esta entrada no queremos presentar a los piratas como los adalides de la igualdad de sexos ni nada similar, la mentalidad de la época se mantendría entre los piratas por muy alejados que se sintieran de la civilización y de las normas establecidas, por lo que se seguiría viendo a la mujer como una persona de segunda categoría destinada a acatar las órdenes de los varones. Por lo tanto debe comprenderse que los casos en que una mujer navegase acompañada de esta clase de marinos serían extraños, puede que en ocasiones casi anecdóticos, pero no por ello inexistentes.

Esperamos que con la lectura de esta entrada la idea acerca de las mujeres piratas sea un  poco más nítida. Muchas gracias por vuestro apoyo y os recordamos que seguiremos ofreciendo información, tanto en este blog como en Facebook y Twitter, acerca de la piratería y el mundo que la rodea.


Fuentes:

ABELLA, Rafael. Los halcones del mar. Martínez Roca, Barcelona, 1998.

ARAVISINI-GEBERT, LlZABETH. Las aventuras de Anne Bonny y Mary Read: el travestismo y la historia de la piratería femenina en el Caribe. GUTIÉRREZ DE VELASCO, Luzelena. Género y cultura en América latina. Arte, historia y estudios de género. [En línea]. México: El Colegio de México, Centro de Estudios Sociológicos, Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, Unesco, 2003, 396 p. [Fecha de consulta 26-05-2015]. Disponible en:http://faculty.vassar.edu/liparavi/article/AventurasdeAnneBonny.pdf

FABER-KAISER, Michael. Historia de la navegación. Barcelona: Planeta, 1976. ISBN: 84-320-2640-9

GONZÁLEZ DÍAZ, Falia. Mare Clausum, Mare Liberum. Piratería en la América española. Madrid : Subdirección General de los Archivos Estatales, 2009.

JARMY CHAPA, Martha. Un eslabón perdido en la historia: piratería en el Caribe, siglos XVI y XVII. México: universidad Nacional Autónoma de México, Colección Nuestra América, 1983.

MOTA, Francisco. Piratas en el Caribe. La Habana: Casa de las Américas, 1984, 430 p.

ROBERTSON, Stuart. La vida de los piratas. Barcelona: Editorial Crítica, 2008, 271 p. ISBN:978-84-9892-059-8