Matelotage. Sangre nueva para los bucaneros.

Las comunidades bucaneras caribeñas (para más información leer entrada Bucaneros y Sexualidad en la piratería) adquirieron con el paso del tiempo. una importancia cada vez mayor. Esto fue debido principalmente al intercambio de pieles y carne con los barcos de varias nacionalidades a cambio de suministros de todo tipo, y a su capacidad militar a la hora de asaltar enclaves y embarcaciones.

Esta clase de grupos pervivieron durante décadas y como era de esperar, muchos de sus miembros más antiguos, una vez conseguido el suficientemente dinero como para retirarse o aquellos muertos durante sus correrías, irían reduciendo el número de bucaneros existentes. Llegados a este punto era necesario encontrar un modo de que nuevos miembros se unieran a los diferentes grupos establecidos en las islas.

Los bucaneros adinerados que volvieron a sus países de origen en el viejo continente, principalmente franceses, lograrían adquirir una posición acomodada. El éxito que tales individuos ostentaban a su vuelta, hacía crecer las esperanzas de muchos jóvenes, ya que veían en ellos ejemplos vivientes de cómo escapar de la pobreza en la que muchos estaban inmersos. De este modo se creó un flujo de hombres que se dirigieron a los puertos con el objetivo embarcarse para emular a sus predecesores.

Ya en puerto, ciertas compañías y particulares se encargaban de encauzar a las nuevas remesas de hombres en esta dirección. Tal cometido consistía en la firma de un contrato en el cual se les obligaba a contraer una deuda monetaria, a cambio se les pagaba el trayecto hasta América y se les vendía a bucaneros más experimentados, convirtiéndose así en aprendices bajo sus órdenes. Dichos aprendices, también conocidos como engagés o comprometidos, se resarcirían de sus deudas (unos 30 escudos) trabajando para el bucanero durante un periodo de tiempo determinado, generalmente alrededor de 3 años.  A este proceso de endeudamiento a cambio de conocimientos se le conocería como matelotage.

Desde ese momento, el engagé comenzaría a aprender el nuevo oficio y al mismo tiempo se vería obligado a cumplir todas las directrices que le indicase su nuevo amo. Las condiciones de vida que debían soportar eran a menudo bastante duras, aunque este hecho está basado principalmente en las vivencias de Alexander Exquemelin; hablaré de ello en otro apartado más adelante.

Dichas duras condiciones se comprenden debido a que a menudo los bucaneros les impondrían las tareas más pesadas y a que su existencia, generalmente al raso o en cabañas de muy mala factura hacían de tales años una prueba difícil de superar. El aprendizaje les llevaría a dominar las diferentes técnicas de caza que se utilizaran en la zona, cómo utilizar correctamente los grandes rifles bucaneros (los cuales tenían unas medidas diferentes a los utilizados por el común de la población), a aprender los códigos de cooperación entre los propios bucaneros, así como a comerciar con los barcos que atracaran cerca para conseguir carne y pieles.

Recruit

Reclutamiento de nuevos bucaneros (1)

Una vez superado el severo aprendizaje, el alumno ascendía de categoría y pasaba a formar parte de la comunidad bucanera. De este modo adquiría permiso para actuar por su propia cuenta, lo cual implicaba cazar en donde quisiera, asociarse con otros bucaneros, comerciar con poblaciones y barcos y adquirir un engagé como ayudante.  Por su parte, su mentor le obsequiaba como recompensa por sus logros varios enseres con los que comenzar su nueva andadura. Éstos podían variar pero lo usual era que se les diera un fusil, pólvora y balas y un determinado número de cuchillos con los que tratar las piezas cobradas.

– Consideraciones

Una de las principales fuentes que se tienen acerca del proceso de matelotage es la figura de Alexander Exquemelin, el cual participó en esta clase de “aprendizaje”. Sus vivencias influyen bastante en su escrito, ya que su primer amo debió proporcionarle un trato bastante violento, llegando a darle tales palizas que finalmente fue sanado y comprado por un médico, el cual le enseñaría su oficio. Se comprende por tanto que la visión de Exquemelin esté parcialmente sesgada respecto al trato que debían recibir el resto de engagés, ya que no siempre tuvo que alcanzar tales extremos. De todas formas no debe creerse que la cooperación entre mentor y alumno siempre fue idílica; los bucaneros eran gente proveniente de las clases más bajas de la sociedad y combinaban la caza y el trueque con ataques a poblaciones civiles, por lo que la violencia era un elemento vertebrador de su naturaleza. Violencia que podría ser encauzada en determinadas ocasiones hacia aquellos situados en una posición de mayor indefensión, es decir sus comprometidos.

bucaneer 2

Bucanero con su característico rifle(2)

 

Otro de los mitos que se han ido gestando alrededor del concepto del matelotage es que era más una unión sentimental entre dos hombres, llegando al extremo de que hay quien afirma que la casi totalidad de los bucaneros y piratas eran homosexuales. Generalizar de una manera así acerca de un grupo social tan heterogéneo y con una existencia temporal tan amplia me parece un sinsentido. Así que vamos a ver las causas de las que surge esta idea y a intentar ahondar un poco más acerca de ello.

En primer lugar la defensa de que la homosexualidad era una práctica utilizada por la inmensa mayoría de las tripulaciones piratas se basa en el hecho de que éstas estaban conformadas únicamente por hombres. Por lo que una convivencia entre los mismos llevaría a la aparición de parejas del mismo sexo entre la tripulación, aunque esto es perfectamente plausible, creer que el total de la tripulación de cada barco optaría por tal opción me parece, como mínimo descabellado.

Segundo, como bien explican las fuentes este matelotage era un contrato basado en el pago de una deuda, estoy convencido de que muchos de los bucaneros se aprovecharon sexualmente de sus discípulos, e incluso puede que el paso del tiempo llevara a que tales parejas de individuos desembocaran en parejas sentimentales. Casos de personas que se aprovechan de este modo de otras situadas en un escalafón inferior llevan produciéndose en toda clase de ámbitos desde la noche de los tiempos. Pero la idea de meter a todos los piratas en el mismo saco sigue cayéndose por su propio peso.

Tercero, también se alega que la libertad y la falta de ataduras religiosas, sociales y económicas unido a la escasez de mujeres, llevó a que los piratas optaran de una forma masiva por la homosexualidad. Respecto a la relajación de las costumbres “típicamente occidentales” no es desacertado pensar que esto llevara a la aparición de más parejas entre personas del mismo sexo, así como otras opciones. En cuanto a la escasez de mujeres, generalmente se pasa por alto el elevado número de nativas, esclavas y prostitutas. Fueron más que comunes los casos de convivencia y matrimonio entre ellas y los piratas a lo largo de la Edad Moderna en estas latitudes, por lo que este punto también es inválido

A lo que quiero llegar con todo esto es que evidentemente hubo una mayor libertad sexual entre las tripulaciones piratas y no sería raro el encontrar parejas homosexuales dentro de las mismas. Negar esto nos podría llevar a creer que esta clase de marinos conformaban una entidad monolítica e inalterable, cuando fue justo lo contrario.

Lo que intento decir, a diferencia de determinados autores, es que este hecho, como otros tantos, no se puede generalizar. Las personas que conformaron durante siglos la comunidad pirática se cuentan por miles, cada uno con sus inquietudes, intereses y preferencias sexuales. El mero hecho de decir que todos o casi todos actuaron de un modo determinado, no ya en el plano afectivo, si no en muchos otros, indica la pobre reflexión e investigación que algunos autores han hecho antes de plasmar sus ideas por escrito.


Fuentes

ARAVISINI-GEBERT, LlZABETH. Las aventuras de Anne Bonny y Mary Read: el travestismo y la historia de la piratería femenina en el Caribe. GUTIÉRREZ DE VELASCO, Luzelena. Género y cultura en América latina. Arte, historia y estudios de género. [En línea]. México: El Colegio de México, Centro de Estudios Sociológicos, Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, Unesco, 2003, 396 p. [Fecha de consulta 26-05-2015]. Disponible en:

http://faculty.vassar.edu/liparavi/article/AventurasdeAnneBonny.pdf

ELLIOT, J.H. Imperios del mundo atlántico; España y Gran Bretaña en América. Madrid: Taurus, Taurus Historia. D.L. 2006.

EXQUEMELIN, Alexander Oliver. Piratas de América. Madrid: Dastin, Crónicas de América, 2002, 219 p.

LE BRIS, Michael. Oro sangre y sueños. Pozuelo de Alarcón (Madrid): Espasa-Calpe, D.L. 2003.

MOREAU, Jean-Pierre. Piratas. Filibusterismo y piratería en el Caribe y en los Mares del Sur (1522-1725). Madrid: Machado Grupo de Distribución, S.L., 2012, 426 p.

PEÑA BATLLE, Manuel Arturo. La Isla de la Tortuga. Madrid: Cultura Hispánica, 1977, 267 p.

ZARAGOZA, Justo. Piraterías y agresiones de los ingleses en la América española. Sevilla: Renacimiento, Colección Isla de la Tortuga, 2005, 547 p.

Imágenes

[1]http://heritage-history.com/blog/wp-content/uploads/2012/09/morgan1.gif

[2]http://public.gettysburg.edu/~tshannon/hist106web/caribbean/bucaneer.bmp