Tortuga, morada de prófugos y símbolo de libertad.

En entradas anteriores hemos hecho mención a Tortuga como una de las principales zonas desde donde los piratas lanzarían sus asaltos, pero aparte de estos retazos de información no hemos tratado más a fondo este tema. En esta ocasión queremos profundizar en las características de este emplazamiento y también mencionaremos  otros puertos con una función similar a lo largo de la Edad Moderna.

Isla La Tortuga

La Isla de la Tortuga comenzaría a adquirir importancia entre la comunidad pirática gracias a la labor de los bucaneros. Debido a la imperativa necesidad de crear una base segura desde donde defenderse de los ataques de la Corona española y de las víctimas de sus ataques deciden aposentarse en la isla de La Tortuga, situada al norte de Haití.

Sería en este lugar donde se originarían los filibusteros, pero eso no habría sido posible si no se hubieran dado una serie de características especiales. Independientemente de ello, los bucaneros que se quedaron en tierra aceptaron como gobernador del enclave a LeVasseur, un  hugonote que poseía formación militar. Una de sus primeras medidas desde su nueva posición consistiría en la construcción de un fuerte sobre un monte cercano al puerto, debido al buen ángulo que disponía sobre el mismo, lo armó con dos docenas de cañones. La toma de esta decisión se debía a que previó muy acertadamente que durante la existencia de la colonia los navíos de diversas potencias la atacarían debido a las actividades que sus habitantes llevaban a cabo.

La idea de Le Vasseur de levantar una estructura de tal magnitud como el Fort Rocher permitiría mantener a tales potencias alejadas de Tortuga e incluso repeler asaltos en toda regla. Siendo uno de los casos más importantes el ocurrido en 1654, cuando una expedición hispánica fue vencida durante su intento de conquistar el enclave.

Fort Rocher

Gracias al conocimiento del mundo de la piratería y su buen hacer, Le Vasseur convertiría a Tortuga en un nido de piratas y de todo aquel que se viera perseguido por la ley. Se estableció así como puerto seguro para todo aquel asaltante de mar que necesitara avituallarse, reparar su barco o gastar su botín. La forma de vida de esta raza de marinos atrajo a numerosos prófugos, desertores o individuos que ansiaban la libertad y el enriquecimiento rápido. La noticia corrió rápidamente entre los puertos de toda América y Europa, aumentando así el número de los que vieron en Tortuga un destino desde el que organizar su vida futura.

Gracias a ello las tripulaciones piratas aprovecharían su estancia en ella para reclutar a nuevos tripulantes, ya que fue en esa época cuando la piratería experimentó uno de sus mejores momentos debido al importante comercio intercontinental.

Henry_Morgan_Recruiting_for_the_Attack_(bw)

El caos reinante en la colonia debido a la cada vez mayor de afluencia de piratas trajo importantes beneficios al gobernador y a los negocios locales, especialmente las tabernas donde verdaderos tesoros eran despilfarrados en pocas noches donde abundaban el alcohol, la comida, las mujeres y las trifulcas. Los numerosos heridos y la cada vez creciente cifra de muertos debido al caótico ambiente de la isla llevó al gobernador francés a tener que traer a toda prisa la nada desdeñable cifra de alrededor de 1500 prostitutas. Con esta acción Le Vasseur esperaba calmar los ánimos de sus habitantes y que muchos de ellos se asentaran definitivamente, intentando así traer un poco de calma a sus habitantes.

Bar-Fight

La propia Tortuga fue objeto de ataque durante toda su existencia tanto por ingleses, españoles o franceses, muchas veces conquistada con éxito o reconquistada por los propios piratas.  En  1670 los piratas  seguían utilizándola como zona segura pero esto fue cambiando paulatinamente. El corsario inglés Henry Morgan se valió durante esa época del enclave como plataforma desde la que contratar nuevos aliados que le ayudaran en sus ataques. A su vez la presencia de Francia en el Caribe era cada vez mayor y no dudaría en contratar a los piratas y filibusteros como fuerzas de choque contra las colonias del resto de potencias.

A pesar de otros muchos intentos, los piratas no llegaron a ser totalmente sometidos y Tortuga se mantuvo como una zona neutral para estos marinos manteniendo así su función de puerto seguro. Aunque se establecieron ciertas medidas legales en ella consiguiendo así limitar en parte la violencia y el caos reinante en la misma, los altercados y el despilfarro siguieron siendo un espectáculo habitual, aunque menos numeroso que en años anteriores, dentro de las calles de Tortuga.

Esperamos que esta aproximación a Tortuga os haya ayudado a comprender mejor qué clase de enclave era realmente. No podemos irnos sin olvidar daros las gracias por leernos y recordaros que seguiremos ofreciendo información, tanto en este blog como en Facebook y Twitter, acerca de la piratería y los diversos aspectos relacionados con ella.


Fuentes:

ABELLA, Rafael. Los halcones del mar. Martínez Roca, Barcelona, 1998.

GROSSE, Philip. Historia de la Piratería. Sevilla, Renacimiento. Colección Isla de la Tortuga, Serie mayor, 2008.

JARMY CHAPA, Martha. Un eslabón perdido en la historia: piratería en el Caribe, siglos XVI y XVII. México: universidad Nacional Autónoma de México, Colección Nuestra América, 1983.