¿Cómo vestían los piratas? Indumentaria en alta mar. Parte 2.

¿Cómo vestían los piratas? Indumentaria en alta mar. Parte 2.

En la anterior entrada ¿Cómo vestían los piratas? Indumentaria en alta mar. Parte 1. traté de un modo más directo las ropas y enseres más utilizados por los piratas. Para esta ocasión centraré la atención en elementos menos comunes y en determinados complementos que se les ha ido atribuyendo como propios.

  • Bucaneros.

Indumentaria bucaneros: telas bastas, guantes equipo, sombrero mosquitera.

Debido a su especial condición como cazadores de reses y cerdos, los bucaneros tuvieron que modificar sus ropas al caluroso y a menudo sofocante clima caribeño. La mayoría de las ropas utilizadas en el viejo continente estaban diseñadas para ofrecer una fuerte protección contra los elementos, lo cual hacía que la mayoría fueran inservibles una vez llegados a América y por lo general eran desechadas o reconvertidas.

Ante esta situación, los bucaneros se valieron de nuevas ropas que les permitieran una mayor movilidad a la hora de cazar sus presas y al mismo tiempo que les protegiera, hasta cierto punto, de las inclemencias del tiempo. Es por ello que en vez de recargadas prendas o pesados abrigos, los bucaneros optaron por unos calzones largos y camisas amplias, ambos hechos con tela basta, ropajes fáciles de remendar o incluso de conseguir mediante su compra a otros bucaneros o en las aldeas vecinas. Añadían a su conjunto unos guantes que les facilitaba la utilización de los diversos cuchillos para tratar y descuartizar las piezas cobradas, así como para moverse más fácilmente por las zonas más agrestes de las islas en que se encontraran. Como último punto también era común que se ataviaran con una gorra para protegerse del sol y la lluvia.

Buccaneer

Bucanero con mosquete y perros[1]

  • Capitanes

Como era de esperar, los capitanes de los barcos piratas serían aquellos que hicieran una mayor ostentación de riquezas y prendas mientras estuvieran al mando de una embarcación. En primer lugar esto es debido a que una parte mayor del botín fuera a  parar sus manos y por tanto pudiera costearse una mejor vestimenta. Del mismo la posibilidad de guardar sus pertenencias en un camarote habilitado exclusivamente para él, implicaba la posibilidad de poder guardar ciertas mudas y abalorios y así elegir los que más le interesaran dependiendo de la situación. No por ello tenemos que creer que los capitanes iban, como tan comúnmente nos han vendido en las películas, ataviados hasta arriba de joyas, sombreros con plumas de varios colores y chaquetones largos profusamente decorados con charreteras.

La mentalidad europea se valdría durante los siglos XVII y XVIII principalmente de la vestimenta como uno de los elementos diferenciadores entre clases. Ese ideal se mantuvo entre los piratas de su tiempo y por ello se buscaría hacerse con las mejores ropas de los cautivos tras un ataque, con objeto de ascender dentro de la pirámide social. Debido a dicho factor, se comprende que los capitanes al ostentar el mando, tendrían acceso a las mejores prendas y por tanto su figura, al estar por lo general, más engalanada que la del resto de tripulantes, le diferenciase del resto de sus allegados.

  • Animales de compañía

La llegada de los europeos al continente americano implicó que estos descubriesen nuevas especies ajenas totalmente a sus países de origen, es por ello que el comercio con las mismas adquiriese importancia, convirtiendo a dichos animales en bienes codiciados por las élites. Debido a ello el trasiego de simios, loros y ciertos mamíferos se convirtió en un mercado en alza que podía llegar a mover importantes sumas por cada uno de estos animales. No es de extrañar por tanto, que los piratas codiciasen a tales seres y aprovecharan cualquier ocasión para atraparlos en sus propios hábitats naturales o para incluirlos en el botín tras haber apresado una embarcación o poblado. La inmensa mayoría de dichos animales sería vendida a los mercaderes o particulares de los puertos francos, sólo una pequeña cantidad de los mismos quedaría en posesión de los propios piratas, pues como he reiterado varias veces, les interesaba mucho más el dinero que las mascotas.

El origen de la conexión entre piratas y loros que llega hasta día de hoy se encuentra en “La Isla del Tesoro” escrita por Robert Louis Stevenson, en la cual Long John Silver posee un loro llamado Capitán Flint que se posa sobre su hombro.

Se comprende así, que la imagen de un marinero con un animal al hombro aunque queda muy bien como imagen romántica, tiene una muy endeble (por no decir nula) base histórica haciendo de esta otro mito que no concuerda con la realidad que tales marinos vivieron.

CottonJack

Cotton y su inseparable loro[2]

  • Peinado

Rastas, rastas y más rastas. Gracias a Jack Sparrow en Piratas del Caribe y la tripulación de Charles Vane en Black Sails, el mito de que los piratas llevaban rastas ha ido adquiriendo cada vez más seguidores. Vamos a estudiar con un poco más de detenimiento este punto que tan profundo ha calado en la imagen del pirata actual.

Las rastas (dreadlocks) llegarían al continente americano principalmente por los esclavos africanos los cuales provenían de ciertas culturas en donde este característico peinado tenía una importancia social y a menudo espiritual. Aunque en los siglos venideros se les pierde el rastro no es hasta bien entrado el siglo XX cuando dicho peinado cobra cada vez más importancia debido a las figuras de Marcus Garvey y Haile Selassie y más adelante por Bob Marley. Al no haber referencias, grabados o dato alguno acerca de que dicho peinado fuera utilizado por las tripulaciones piratas, se puede afirmar que dicho peinado brilló por su ausencia.

La idea de que Jack Sparrow llevara rastas, proviene de que Johnny Deep puso como condiciones a la hora de realizar dicho papel, el poder elegir gran parte de la indumentaria de su personaje, añadiéndole los diversos abalorios, tatuajes, maquillaje y su característico peinado formado por una mezcla de trenzas, mechones sueltos y rastas. Aunque hay que admitir que la imagen impacta inmediatamente, debe comprenderse que es una licencia histórica que le permitieron tener, pero que no se basa en ningún documento histórico, si no en una exigencia del actor.

Lo mismo puede decirse con la tripulación que Charles Vane en Black Sails consigue reclutar, la cual está conformada por una serie de piratas veteranos los cuales lucen como rasgo distintivo numerosas rastas, tanto en su pelo como en la barbas. Queda muy bien y les proporciona un elemento diferenciador respecto a otros personajes dentro de la serie, pero ocurre lo mismo que en el caso anterior, es una licencia que se toman con objeto de atraer a la audiencia.

TV STILL -- DO NOT PURGE -- Black Sails, Starz, season 2

Charles Vane “ganándose” a su nueva tripulación (3)

¿Qué peinados llevaban entonces los piratas? Seguirían el ejemplo de la mayoría de los marinos y soldados europeos éstos podrían cortárselo a menudo, con la intención de evitar el calor que una melena da en un clima como el caribeño, así como para evitar los picores producidos por las pulgas y chinches que pudieran alojarse en el cuero cabelludo.

En caso de que decidieran dejárselo largo, lo usual era que se lo recogiesen, mediante coletas, trenzas o cintas de tela/bandanas a la hora de realizar determinadas actividades o de entablar combate. Esto más que una cuestión estética, que tampoco sería de extrañar, fue principalmente práctica. Debido a que durante los momentos de lucha, el pelo suelto se suele meter por la boca y ojos dificultando cualquier acción, puede ser usado también por el enemigo para agarrarlo y tumbar a su adversario, el cual desde el suelo apenas es capaz de defenderse.


Fuentes:

BURNEY, James. Historia de los bucaneros de América. Salamanca: Renacimiento, Isla de la Tortuga, 2007, 478 p.

EXQUEMELIN, Alexander Oliver. Piratas de América. Madrid: Dastin, Crónicas de América, 2002, 219 p.

JUÁREZ MORENO, Juan. Corsarios y piratas en Veracruz y Campeche. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1972, 468 p.

MOTA, Francisco. Piratas en el Caribe. La Habana: Casa de las Américas, 1984, 430 p.

Imágenes:

[1] http://www.bruceruiz.net/PanamaHistory/Pirates/pirates_and_buccaneers.htm

[2] http://www.filmedge.net/potc3/photos.htm

[3] http://www.dvdmaniacs.net/blog/

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