Reclutamiento en tierra firme. El caso europeo. Parte 1.

Conseguir nuevos miembros para una tripulación, tanto pirata como incluida dentro del marco legal, no fue siempre una tarea fácil. Las condiciones de vida eran realmente duras, y el trato con los oficiales, sobre todo aquellos pertenecientes a la armada inglesa, poseían una tendencia a los castigos corporales, que a en ciertos casos rozaba con el sadismo. Ganándose así una siniestra fama de la cual no lograrían deshacerse a lo largo de la Edad Moderna.

El índice de mortalidad entre los marineros podía llegar a alcanzar y superar el 50% en los viajes transatlánticos. Esta alarmante tasa podía deberse a multitud de factores: sobreesfuerzo, lesión de miembros y articulaciones, enfriamientos, desnutrición, accidentes, epidemias y asalto de navíos de enemigos. Aunque el continente americano seguía siendo visto como una tierra llena de oportunidades, eran de sobra conocidas las penalidades que comportaba dicho viaje.

Y aunque no faltaron interesados en embarcarse para tal cometido, no solía ser lo mismo en cuanto a aquellos que debían seguir trabajando a bordo. Hubo quienes optaron por una solución intermedia, pagar su viaje trabajando a bordo. En el peor de los casos sabían que llegados a tierra, tendrían que retenerlos por la fuerza si no querían que desembarcaran.

Henry_Morgan_Recruiting_for_the_Attack_(bw)

Morgan reclutando a nuevos miembros (1)

Existen numerosos casos tanto de aquellos que pudieron sobrevivir y alcanzar América, como aquellos que perecieron debido a la crudeza del viaje. Pero en esta entrada pretendo centrar la vista en aquellos que vivían exclusivamente de su trabajo en el barco y cómo sus capitanes conseguían nuevos miembros para tal cometido.

El primer nicho en donde centraban su atención era en los jóvenes. La escasez de marinos profesionales afectaba de igual medida a barcos comerciantes como a las armadas de diferentes países. Para hacernos una idea de tal situación podemos valernos de ciertas estimaciones, las cuales establecen que a principios del siglo XVIII, en caso de que todos los marinos ingleses se encontraran trabajando al mismo tiempo, se alcanzarían sólo dos tercios de los necesarios para poder poner en funcionamiento todas las naves de la flota naval y mercante.

Los voluntarios para esta clase de vida solían ser muchachos provenientes de pueblos y ciudades del interior, sin posibilidad de heredar tierras o aprender un oficio y con deseos de escapar de los pocos alicientes que pudiera ofrecerles una vida de trabajo en el campo. Su inexperiencia e ingenuidad hacía que muchos de ellos sufrieran más de lo debido a los pocos días a bordo. Era común oír un dicho en los puertos ingleses que rezaba de tal manera: “Los que van al mar por placer, van al infierno por diversión”, haciendo referencia a lo poco que duraban vivos esta clase de individuos.

pirates_storm_at_sea_concept_art

Los que van al mar por placer, van al infierno por diversión. (2)

 

Nunca llegaron a ser suficientes, así que los capitanes e inversores de los barcos comerciantes se decidieron por métodos más agresivos. Una de las opciones era contratar un espíritu, tales personajes conocían de primera mano los puertos y sus alrededores así como sus gentes, con lo cual sabían de los recién llegados. Sus principales objetivos eran las ya citadas gentes de campo, extranjeros, o aquellos que no conseguían un trabajo y pasaban sus días deambulando por las calles.

Esta clase de personas desconocían muchos de los entresijos del mundo naval por lo que eran fácilmente engañados, se les prometían altos sueldos y anticipos de los mismos a cambio de firmar en determinados documentos. Para el ojo experimentado saltaba a la vista que eran copias baratas de contratos formales, pero como ya he dicho, las víctimas de estos timos no habían visto acuerdos de esta clase en su vida y no dudaban mucho a la hora de poner su firma. Ya embarcados, se daban cuenta de su error al comprender que habían entrado al servicio como simples aprendices de marinero, y por tanto no percibirían ningún sueldo. Por su parte el espíritu obtenía una jugosa comisión consistente en varios meses de paga del nuevo marino.

También era común en los puertos la figura de los agentes especiales, tales personajes se dedicaban a la búsqueda de marineros arruinados o borrachos y buscaban el modo de embaucarlos para que firmasen contratos para trabajar en determinadas naves a cambio del pago de sus deudas o por más bebida. En caso de que con buenas palabras y promesas vacías no fuera suficiente, los agentes con menos paciencia podían optar por un enfoque más directo. Inmovilizaban a los marinos borrachos atándolos de pies y manos, para evitar su huida y los vendían a los capitanes. A la mañana siguiente, ya con los pies y las manos libres, muchos de ellos se encontraban en alta mar (con una resaca de campeonato) y obligados por contrato, a servir en dicho barco por un periodo de varios meses o incluso años.


Enlaces

(1) https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b1/Pyle_pirate_relaxing_b.png

(2) http://s1065.photobucket.com/user/The_Raveners/media/Concept%20Art/pirates_storm_at_sea_concept_art.jpg.html

Bibliografía

BURNEY, James. Historia de los bucaneros de América. Salamanca: Renacimiento, Isla de la Tortuga, 2007, 478 p.

ELLIOT, J.H. Imperios del mundo atlántico; España y Gran Bretaña en América. Madrid: Taurus, Taurus Historia. D.L. 2006.

EXQUEMELIN, Alexander Oliver. Piratas de América. Madrid: Dastin, Crónicas de América, 2002, 219 p.

GOSSE, Philip. Historia de la Piratería. Sevilla: Renacimiento. Colección Isla de la Tortuga, Serie mayor, 2008.

JUÁREZ MORENO, Juan. Corsarios y piratas en Veracruz y Campeche. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1972, 468 p.

LUCENA SAMORAL, Manuel. Piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios en América. Perros, mendigos y otros malditos del mar. Madrid: Mapfre S.A., 1992, 313 p.

PAINE, Lincoln. The sea and civilization. A maritime history of the world. London: AA Knopf, Random House, 2013, 744 p.

WOODARD, Colin. La república de los piratas. La verdadera historia de los piratas del Caribe. Barcelona: Editorial Crítica, Tiempo de Historia, 2007, 433 p.

ZARAGOZA, Justo. Piraterías y agresiones de los ingleses en la América española. Sevilla: Renacimiento, Colección Isla de la Tortuga, 2005, 547 p.

Anuncios

Un comentario en “Reclutamiento en tierra firme. El caso europeo. Parte 1.

  1. Pingback: Reclutamiento en tierra firme. El caso europeo. Parte 2. | Piratas en el Atlántico

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s