Bucaneros, una amenaza creciente

Debido a que todo el tráfico de  la isla Española con la metrópoli debía pasar por el puerto de Santo Domingo, surgiría una creciente actividad contrabandista. Las autoridades eran incapaces de eliminar tal práctica, así que finalmente se abandonaron las poblaciones de la banda noroccidental entre 1605 y 1606 y trasladaron al interior.

El proceso dejaría en la zona bandas de esclavos cimarrones, criminales huidos y desterrados; a su vez también se dejarían abandonados numerosos rebaños de vacas y cerdos. La caza de este ganado sin dueño y el posterior tratamiento de su carne y su piel, se convertiría en su forma de subsistencia.

Las piezas obtenidas se curaban al sol con la intención de ahumarlas más adelante. Para el proceso de ahumado harían uso de unas barbacoas fabricadas por ellos mismos a las que llamarían “buccan”, tomando de ahí el nombre de bucaneros. Una vez finalizado el proceso, se valdrían de tal tipo de carne como moneda de cambio para obtener armas y otros pertrechos. El proceso de intercambio se realizaría con las embarcaciones, sin importar que fueran piratas o no, que pasaran cerca de sus asentamientos.

Buccaneers by Howard Pyle

Las armas obtenidas gracias a estos intercambios les permitirían cazar un mayor número de piezas, lo que desembocaría en un aumento de los pertrechos y del armamento. Llegados a un determinado nivel logístico, los bucaneros comenzarían a realizar incursiones sobre pequeñas poblaciones y plantaciones. Los asaltos serían comúnmente por tierra y mar, en el segundo caso harían uso de pequeñas embarcaciones que apenas se alejarían de la costa.

Tal tipo de correrías se basaban en un asalto rápido, generalmente valiéndose de la oscuridad o de cambios en el turno de guardia, en el cual se ejercían una violencia y  saqueo  indiscriminados. Una vez obtenida la presa, los bucaneros se internaban de nuevo en la espesura con la intención de dificultar la búsqueda por parte de sus perseguidores. Ya alejados lo suficiente, volvían a sus asentamientos o se dirigían a otros enclaves para derrochar las ganancias obtenidas.

Buccaneer

La reputación de tal comunidad iría aumentando y por ello se unirían a ella esclavos huidos, desertores y proscritos, llegando a crear nuevas plazas bucaneras provocando así una oleada de asaltos por toda la zona de las Antillas, incluyendo las Mayores y las Menores.

Concretamente, los pequeños grupos de bucaneros de la costa noroccidental de la Española solían llevar a Tortuga, a pocos kilómetros de la zona norte de Haití, sus cargamentos de cueros y carnes. Los almacenaban en ella hasta que podían venderlos en los barcos que entraban en el puerto, los cuales en su mayoría eran embarcaciones piratas.

El ideal bucanero, en la mayoría de los casos, se basaría en despilfarrar todo lo obtenido mediante el comercio y el saqueo a pequeña escala en aquellos enclaves en los que su presencia era admitida. Es por ello que muchos de ellos se enorgullecían en dilapidar sus bienes lo más pronto posible, dándose casos en los que tras la captura de una presa estos individuos eran capaces de gastar entre dos mil y tres mil piezas de a ocho en una sola noche entre tabernas, garitos y burdeles.

piratetavern1a

El aumento de la actividad bucanera fue un casi constante quebradero de cabeza para las autoridades de las diversas potencias europeas, ya que se veían obligadas a enviar hombres y recursos para reforzar la defensa de los enclaves de menor tamaño. Lo cual llevaba a que muchas veces se confiara la seguridad de la plaza a sus propios habitantes, debido a que se prefería potenciar la protección de convoyes, grandes plantaciones y plazas fuertes,  ya que éstas sufrían también un fuerte acoso por parte de piratas y corsarios.

Esperamos que os haya interesado este entrada y que tengáis una visión más amplia de los bucaneros. En las siguientes entradas seguiremos ofreciendo información acerca del resto de marinos que habitaron y actuaron en el Atlántico.


Fuentes:

Historia de la piratería. P. Gosse. 1956.

The sea and civilization. A maritime history of the world, Lincoln Pain. 2013.

La odisea de la plata español.  C. María Cipolla,.1996.

Los Halcones del Mar. Rafael Abella. 1998.

The sea and civilization. A maritime history of the world, Lincoln Pain. 2013.

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